Hace unos días leí un
artículo en el que el INE hacía un análisis de los apellidos más usados en
Chile. Entre los primeros 10 estaban los de siempre: Pérez, Soto, Gutiérrez,
etc. – Maní, dirán ustedes (y yo también). Lo que me interesó es que en el
primerísimo primer lugar estaba el absolutamente usado, re usado y súper usado
González, que significa hijo de Gonzalo (Fernández es el hijo de Fernando;
Sánchez es el hijo de Sancho y así, blablabla).
Según el artículo, el 50% de
los connacionales lleva el apellido González y eso es bastante. La verdad, es
que somos menos exclusivos que oferta de carnicería, pero veamos los motivos:
Gonzalo, nuestro padre, no tenía televisión en la casa y debía entretenerse en
algo o no? Alguien habría sido capaz de negarle semejante entretención? Nadie.
Además, ninguno de nosotros puede decir que Gonzalo sufría alguna enfermedad de
habitación. No me entendió? Me refiero a que estamos seguros de que el cabro
era bien machito y donde ponía el ojo, ponía la “bala”.
Hay consecuencias del
apellido que pueden considerarse buenas o malas, dependiendo de su
personalidad, como por ejemplo: nunca un González estuvo solo: nunca estuvo
solo en una lista, en un trabajo, en un grupo, nunca! Porque en todos lados hay
González, hay González en los más altos cargos gerenciales y hay González
vendiendo palomas en el Paseo Ahumada; hay González en las Fuerzas Armadas y
hay González rogando porque no se les caiga el jabón en la peni, o sea hay
González en todos lados. (“Qué horror! Gonzalo no tenía filtro”, dirían las
viejas frígidas de las que hablé en mi columna anterior.)
Desde que comencé el
colegio, hace ya bastantes años, nunca fui “EL” González, sino que era uno de “LOS”
González y me acostumbré a la compañía. O sea, si no hay otro González, me
siento solo, siento que me falta una parte. Asimismo, en el colegio nunca mis
compañeros pudieron llamarme por el apellido. Era típico que estaba el Miranda,
el Órdenes, el Lagos, etc. Pero si me hubiesen dicho: - “Oye, González”, saben
lo que hubiera pasado? La mitad del colegio se giraba y con un estruendoso
–“quéeeeeeeee?” habría derribado cualquier ánimo de intimidad. Dicho más fácilmente:
si tu apellido es González no existe la intimidad, porque hay 5 González por
metro cuadrado.
Si pensamos en las
consecuencias de nuestro apellido, se me ocurren varias cosas: si fuéramos una
ciudad, tendríamos más habitantes que Santiago, así que probablemente le
cambiaríamos el nombre a Sangonzález (no creo que Tiago se enoje). Otra buena
consecuencia de ser tantos es que los González son quienes más orgullo le han
dado a este país, no porque seamos muy secos en lo que hacemos o superemos a
los demás, no. Es sólo porque somos muchos y tiene que haber uno que otro
bueno, igual que los chinos. No me digan que nunca han pensado: “cómo estos
wnes no tienen el mejor equipo del mundo si son tantos?” O “cómo no van a haber
11 chinos buenos para la pelota?” A los González nos pasa lo mismo.
De los nuestros hay por lo
menos uno que se destaca en cada disciplina: tenemos a Tomás en gimnasia; a
Fernando en tenis; al Heidi, al Tunga, a Jaime, a Sebastián (Chamagol) y varios
más en el fútbol; a Jorge en la música; a Alejandro (Coco Legrand) en el humor;
a Gabriel en la presidencia de la república, a Speedy en los cartoons y tantos
más, así que los González ya cumplimos. A ver cuando se ponen las pilas los
otros! (palo para los Fernández, Soto, Gutiérrez y los demás que integran el
top 10 de la lista).
Finalmente, lo único que me
queda decir es que aunque sea cierto que levantas una piedra y salen 1.000
González, el apellido que me dio mi padre y a éste el suyo lo llevan otros 8
millones de chilenos, por lo que hay que ser cuidadoso con lo que se dice de un
González, porque si estuviéramos en otra época y las casas feudales se
agarraran por una gallina o un pedazo de zanahoria, nosotros los González les
sacaríamos lo que se llama chucha a los demás!

jaja muy bien jotita
ResponderEliminarWena! Liviana, ingeniosa y entretenida...
ResponderEliminarContrario a lo q te pasa a ti en mi vida sólo me he encontrado con dos Llantén q no sean parientes míos y siempre hemos terminado disputandonos ser "El Llantén".
Eso a Gabriel Gonzalez Videla -como decía Neruda- se le recordará como "el vil canalla"!
....estás considerando a la hierba como parte de la familia tambien? ...
Eliminarbuenisimo!!!
ResponderEliminarWena wena!
ResponderEliminarJajajajaa, gracias por el spam, entretenido el Blog :D sobre todo me gusto esta especie de apología a los gonzalez y a todos esos apellidos "comunes" que siempre son denostados, bonito tu blog, te agregare a la lista ;)
ResponderEliminarJajajaja ta bueno....
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