Después del 27/F nos hemos
convertido en devotos del de arriba. En el que usted crea no viene al caso,
pero estoy convencido de que es así.
Hoy en día, nuestra larga y angosta faja de tierra se mueve más que cualquier otro país y eso, a los que están comunicados con algo superior, les encanta! Por qué? Simple. Porque ellos tienen el “pasaje” asegurado, no como nosotros los miserables pecadores. Es más, se han dado cuenta de esa carita que te ponen en medio del movimiento? En palabras simples y para no adornar la realidad con inteligencia barata, es una cara así como: -cagaste. Se entiende?
No es raro escuchar los clásicos -“Dios mío, perdóname”, -“por qué, señor?” o mi favorito -“ay, Dios mío!”, con el que no sabes si está pasándolo mal o quizás muy, pero muy bien.
Hasta San Salfate tuvo beneficios con los revolcones de la Pacha Mama. Es que, digan lo que digan, el tipo le achuntó y el que esté en desacuerdo, a llorar a la Iglesia, literalmente.
Las cosas son así: cuando comienza el temblor, nosotros los mortales que no hemos pagado la cuenta de larga distancia, por lo que no tenemos acceso a comunicación con el de arriba, no nos acordamos de Dios, de la religión ni nada, sólo pensamos – “ $·/&%, hace tiempo que no me despertaba con un remesón”.
En fin, somos devotos o no, pero cuando se nos mueve todo, podemos creer en lo que sea: en Dios, en Salfate, en la inmortalidad del cangrejo, en que el Chispa es un pelmazo, en que el Costanera Center va a dejar la mansaca en Santiago o en lo que sea, para eso Dios nos dio libre albedrío.
Amén.
Hoy en día, nuestra larga y angosta faja de tierra se mueve más que cualquier otro país y eso, a los que están comunicados con algo superior, les encanta! Por qué? Simple. Porque ellos tienen el “pasaje” asegurado, no como nosotros los miserables pecadores. Es más, se han dado cuenta de esa carita que te ponen en medio del movimiento? En palabras simples y para no adornar la realidad con inteligencia barata, es una cara así como: -cagaste. Se entiende?
No es raro escuchar los clásicos -“Dios mío, perdóname”, -“por qué, señor?” o mi favorito -“ay, Dios mío!”, con el que no sabes si está pasándolo mal o quizás muy, pero muy bien.
Hasta San Salfate tuvo beneficios con los revolcones de la Pacha Mama. Es que, digan lo que digan, el tipo le achuntó y el que esté en desacuerdo, a llorar a la Iglesia, literalmente.
Las cosas son así: cuando comienza el temblor, nosotros los mortales que no hemos pagado la cuenta de larga distancia, por lo que no tenemos acceso a comunicación con el de arriba, no nos acordamos de Dios, de la religión ni nada, sólo pensamos – “ $·/&%, hace tiempo que no me despertaba con un remesón”.
En fin, somos devotos o no, pero cuando se nos mueve todo, podemos creer en lo que sea: en Dios, en Salfate, en la inmortalidad del cangrejo, en que el Chispa es un pelmazo, en que el Costanera Center va a dejar la mansaca en Santiago o en lo que sea, para eso Dios nos dio libre albedrío.
Amén.

jotiiiiiita escribe alguna weá con las letras de tu ventana.. sorra por ejemplo
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