Esa fue la primera frase que
escuché hoy cuando llegué a la agencia. Y no sólo una vez, varias! Porque no
bastaba con que una de las chicas lo comentara, sino que todas tuvieron que
meterse a su Facebook para confirmar que sí, efectivamente la Cata se casa. Y
la Cata no se comprometió en la típica cena “fomeque” y anticuada de siempre,
con los viejos de la novia mirando en primera fila el evento, no! El ahora
novio no encontró nada mejor que pedirle matrimonio en un viaje de esos en que
ni siquiera tienes que lavarte los dientes, porque hay alguien que lo hace por
ti. Cursi? Puede ser, pero el gallo se casa… y con la Cata.
A mis bien vividos 27
veranos (porque nací en verano), me he arrancado de todo lo que tenga que ver
con compromisos: matrimonios, pololeos y hasta de dormir cucharita después de
una noche de aquellas. El problema, es que al escuchar 77 veces que la Cata se
casa, se me anduvo pegando el deseo parece, y lo peor para mi soñada vida de
soltero es que estoy seguro de que voy a seguir escuchando esa misma frase día
a día y también estoy seguro de que el número de veces por jornada que escuche
esa frase que hace que a los que aún ni pensamos en casarnos se nos pare el
pelo, las orejas y el corazón, en desmedro de todo lo demás, va a aumentar
exponencialmente mientras se acerque el día D.
Es que la Cata se casa y
para las minas ese lapso entre el “¿te quieres casar conmigo? y el “acepto” es
un época de felicidad/angustia/nervios/stress, así que dejan de ser minas y
pasan a ser novias; locas, aceleradas, hipersensibles y orgullosas novias, de
las que a veces hay que arrancar como el correcaminos arranca del coyote,
porque siempre lo pensé así: el coyote quiere cazar (o casar en este caso) al
correcaminos y éste corre a más no poder intentando salvar su existencia, la
que podría terminar servida en un plato lleno de condimentos o bien podría
terminar con un “sí, acepto”.
Concluyendo y para que no
suene a envidia, lo único que voy a decir es que yo también acepto: acepto que
mis amigos se casen cuando recién comenzamos a pasarlo bien, acepto que tengan
hijos, acepto que me pidan ser el padrino, acepto que hagan lo que les dé la
soberana gana, pero ni siquiera piensen que ahora diría “acepto” a eso otro que
no quiero ni nombrar…. Por lo menos por ahora.
p.d. Muchas felicidades a la
Cata y al novio.

No se me ocurre otra celebre palabra que NOTABLE, para describir esta pequeña pero emocionante columna.
ResponderEliminarPese a que no es mi afán causarte mas preocupación que la expuesta en estas líneas, creo que es mi deber contarte que el novio solo ha vivido 26 veranos y si todo sigue según los planes para este verano comenzara una nueva cuenta, que espero no termine nunca.
El novio…
Para algunos el compromiso es un tema horrible y para el cuál no se está preparado. En realidad no es para todos y cuándo se está preparado??? La euforia cuando una "Cata" se casa solo se da cuando sabes que es feliz con la persona que elige, de lo contrario no se genera tanto revuelo entre las "gallaaaaaaas". Me parece válido esperar hasta estar preparado y pasarlo bien a concho aprovechando la soltería que es también un estado preciado jajaja. Pero cuando se encuentra a la persona no hay nada más lindo que el compromiso en cualquiera de sus formas : )
ResponderEliminaraaawwwmmmmm q lindas palabras novio!!! felicitaciones y que sean muy más feliz x siempre siempre. Estamos todas las chiquillas y chiquillos felices por uds. Gracias x compartir esta alegría tremenda.
ResponderEliminarVivi